jueves, 2 de septiembre de 2010

LOS TALENTOS QUE DIOS NOS DA


Cuenta Jesús en la parábola de los talentos (Mt 25,14-30) de un señor que se va de viaje, pero antes reparte sus bienes a sus siervos para que éstos los trabajen. A uno le da cinco, a otro dos y a otro uno. 
Este hombre no es más que la imagen de Nuestro Señor, el cual reparte sus dones a sus siervos. Los talentos que Dios nos entrega, unas veces son nuestras condiciones personales, las cualidades que Él nos ha concedido; otras veces son las circunstancias en que Él nos ha colocado, la posición, el oficio; otras veces son las gracias interiores que el Señor comunica a nuestras almas y los medios de santificación de los cuales nos rodea. Todos los dones de Dios están significados por estos talentos.
El Señor reparte sus dones desigualmente, de modo que a unos les da abundancia de cualidades personales, una gran posición en el mundo, una serie de medios exteriores que les ayuden a santificarse muchas gracias interiores. A otros, en cambio, da menos talentos; pero no es que el Señor, cuando da más o menos talentos, ame más o ame menos, porque dice la parábola que aquel hombre que se marchaba y repartió sus bienes entre sus siervos, lo hizo teniendo en cuenta la habilidad de cada uno; es decir, vio aquello para qué eran los siervos que tenía, y según sus cualidades y las condiciones que encontró en ellos, así les fue entregando más o menos dinero, para que lo guardaran y lo negociaran.
Dios Nuestro Señor, en su infinita sabiduría, sabe lo que más conviene a cada uno, y según eso que Él ve, así va repartiendo sus dones , siempre con infinito amor y siempre deseando que todos, con los dones recibidos, sean más, sean menos, lleguen al mismo fin, es decir, consigan las mismas virtudes, el mismo provecho espiritual, y ganen igualmente el Reino de los Cielos.

P. Alfonso Torres, S:I
Ejercicios espirituales - Vol. 1 - La santificación del seglar

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