jueves, 26 de agosto de 2010

26 de Agosto - TRANSVERBERACIÓN DEL CORAZÓN DE TERESA DE JESÚS




Yo toda me entregué y di,

y de tal suerte he trocado,
que mi Amado es para mi,
y yo soy para mi Amado.


Cuando el dulce Cazador
me tiró y dejó rendida
en los brazos del amor,
mi alma quedó caída.
Y cobrando nueva vida,
de tal manera he trocado,
que es mi Amado para mí,
y yo soy para mi Amado.

 Tiróme con una flecha
enherbolada de amor,
y mi alma quedó hecha
una con su criador.
Yo ya no quiero otro amor,
pues a mi Dios me he entregado,
y mi Amado es para mí,
y yo soy para mi Amado. Amen

martes, 24 de agosto de 2010

CREO


Creemos que nuestra tierra, nuestra ciudad,
 nuestro barrio y nuestra comunidad han sido
y son la morada de Dios entre nosotros.
Creemos que Él enjuga las lágrimas
de los empobrecidos y marginados del mundo.
Creemos que Dios es el principio y el fin
de nuestras vidas.
Creemos que Él nos da a beber el agua viva
que nos convierte en hijos e hijas suyos.
Creemos que habrá para los débiles y
oprimidos un cielo y una tierra nueva,
sin dolor ni llanto, con paz, justicia y felicidad.
Creemos que es posible, 


si nos comprometemos a hacerlo realidad.
                                                                  Ulibarri Fl.


jueves, 12 de agosto de 2010

LOS CÁNTAROS DE LA VIRGEN MARÍA


Cuenta una leyenda que un peregrino se acercó a casa de la Virgen María, y que le preguntó cómo podía tener la casa tan limpia y tan ordenada.
María le contestó: cuando uno está en paz con Dios, la consecuencia más inmediata es que su vida está perfectamente organizada.
El peregrino observó que, en la cocina, había unos gigantescos cántaros.
¿Qué hay en su interior? Preguntó el caminante.
Y, María, le contestó: es lo que Dios me da para enriquecer mi propia vida y, también, la de aquellos que se acercan hasta El para pedirle diversas gracias.
El peregrino, uno a uno con el permiso de la Virgen, fue levantando la tapa de los recipientes mientras, María, le iba explicando:

LA FE.
Para que no os sintáis solos. Yo también, en Nazaret, tuve vértigo, temor.
Pero la FE que Dios me concedió fue más grande que las incertidumbres que salieron a mi mente.
Si te das cuenta, y miras en las paredes de este cántaro, hay miles de huellas agradecidas porque, la fe, fue su fuerza y seguridad en el caminar.
En lo invisible de éste cántaro está lo que mueve montañas y almas: la fe.

LA ESPERANZA.
Yo creí y veo que, el mundo, cree y no cree, espera y no espera, confía pero no se fía totalmente en su futuro.
La esperanza es algo que necesitáis los hombres para no quedaros tristes ni conformes con la situación que os rodea.
Quien se asoma a este cántaro, Dios, le ofrece un horizonte lleno de posibilidades.

LA CARIDAD.
Siempre es mejor dar que recibir.
Yo, por Dios, lo ofrecí todo.
Hasta José lo dejé en un segundo plano para que Dios, me cogiera toda para El.
Si observas el fondo de este cántaro, el hacer el bien, es pasaporte para la vida eterna.

LA ALEGRIA.
Las caras tristes son una tónica dominante en la tierra.
¿Por qué si tenéis tanto sufrís por lo que no tenéis?
Dios, con este cántaro, os ayudará a ser felices con lo más insignificante.
Uno, cuando recoge del contenido de este cántaro, va por el mundo con un rostro risueño.

LA CRUZ.
Estos trozos de madera son las pruebas que llaman en forma de enfermedad a la puerta de la salud de muchos de mis hijos.
Pero os digo que, Dios, no da si no aquello que sabe que podemos soportar.
¡Aún recuerdo el gran madero de mi hijo Jesús!
Este cántaro está lleno de muchos trozos aportados por los sufrimientos y decepciones de los hombres.

EL AMOR.
Ya ves. Este cántaro es el más lleno. No hay forma de contener su esencia.
“Dios es amor” dice aquel que me acogió al pie de la cruz. Y es verdad.
Si te asomas a esta vasija, podrás comprobar que, el amor, es más grande cuanto más nos acercamos a Dios.
Te lo digo por experiencia.
Hay muchos hombres que se empeñan en vaciar esta vasija, pero cuanto más lo intentan, más y más se llena.
Es el milagro de Dios: el amor que nace y nunca se cansa de nacer.

LA ORACIÓN.
Es el gran regalo que Dios puso desde el principio en mi historia y en mi vida.
Sin ella, aún siendo Madre de Jesús, no hubiera comprendido ni me hubiera lanzado en todo lo que Dios había pensado realizar conmigo.
Esta vasija contiene el vigor y la intimidad con Dios.
Asomarse a este cántaro de la oración, posibilita la confianza, la paz, la seguridad y la respuesta certera por parte del Señor.
Os garantizo, con la oración, seréis fuertes y llegaréis hasta el final.

En no encontrar las palabras para hablar de Ti, está toda mi oración, toda mi alabanza y toda mi veneración.

Tan elevada estás, María, sobre toda criatura creada en la tierra y en los cielos, que no hay frases tan sublimes que puedan proclamar las grandezas de tu nombre.

Eres Bendita entre todas las mujeres, Santísima entre todas las santas y Virgen entre todas las vírgenes.

Eres la Madre entre todas las madres, y así como tienes la gloria de ser la Madre de Dios, tienes la sencillez de ser la Madre de todos los hombres.

Tienes todos los encargos; los que llegan de Dios a los hombres, y los que llevas del hombre hacia Dios.

Eres la abogada de todos y el mejor camino para llegar a Cristo, y de Cristo a Dios.

Eres la amiga leal, la fiel compañera, la gran Señora que me abre las puertas del cielo. 

Eres preciosa y bella como no hay hermosura igual. Tienes las estrellas en los ojos y resbala por tu frente la luz de la luna.

Todas las primaveras florecen en tu pelo y de tus manos brotan cascadas de gracias.

Tienes el corazón encendido; tus palabras me abrasan y tus ternuras me sacian. 


¡Eres buena!

Javier Leoz.

viernes, 6 de agosto de 2010

REZAR COMO LOS NIÑOS

Cuando era muy, muy pequeña mi mamá rezaba una oración conmigo hasta que me la aprendí. Durante años la repetí en mi cama antes de dormir. Decía así:



“Jesusito de mi vida, eres niño como yo, por eso te quiero tanto y te doy mi corazón. Tómalo, tómalo, tuyo es y mío no.”


Los de mi generación seguro que la recuerdan... También la hemos enseñado a nuestros hijos... antes de pasar al “Padrenuestro”.

La oracioncita formaba parte del ritual del sueño. Era algo que ponía el punto final al día. Seguida del beso de mamá, era como un guiño diario a una presencia que imperceptiblemente iba calando en nuestra alma. Llegó a ser algo automatizado, los labios la pronunciaban aún cuando el cerebro estaba ya apunto de desenchufarse para entrar en el descanso nocturno. Y fueron pasando los años.
Desde luego, más tarde, aprendí más oraciones, incluso aprendí a prescindir de ellas para rezar...


Pero el otro día me vino a la cabeza, así de pronto, y después de sonreírme un ratito, decidí recuperarla pero actualizando en mi vida su sentido. El ejercicio me resultó bastante provechoso e iluminador. Llegué a pensar además, que en el fondo era una oración con un contenido potencialmente cristológico muy potente. Como si fuera digna para una tesis de un sabio teólogo. Así que me dispongo a comprar con vosotros alternativas oracionales por si me acompañáis.


Jesusito de mi vida. Claro, no podía ser de otra manera. Desde que Jesús llamaba a Dios Abba (Papá, Papaíto, Aita) ¿cómo no le vamos a decir Jesusito?

Eres niño como yo. Lo siento pero, aunque en formato lingüístico infantil, no sé vosotros..., esta expresión para mí es una fórmula bastante acertada de lo que significa la encarnación de Dios.


Eres niño como yo. Sabes entender perfectamente mis limitaciones, mis dudas, mis sueños, mis proyectos... Sabes que a veces tengo miedo, que necesito ayuda, que me gusta que me quieran, que estén conmigo mis amigos, que me asusta el dolor, que no quiero morir...


Eres niño como yo, porque sabes que soy débil, que me equivoco, que quiero divertirme, que me chifla reír, que tengo mucho que aprender y que trabajar, que las cosas que valen la pena hay que pelearlas, que me encanta el mar, y la montañas... que desearía volar...


Eres niño como yo, porque a ti también te gusta descubrir cosas nuevas, lugares distintos, gentes diferentes, una buena cena con quien más quieres..., un baile lento o una samba bien animada..., ir de boda, ver atardeceres rojos fuego, contar las mil y una estrellas... quedarse charlando, bien juntitos, hasta el amanecer...


Eres niño como yo, porque a menudo tienes muchas preguntas para hacer, deseas conocer personas e historias fabulosas, te gustaría que los hermanos mayores se alegraran como tú cuando el Padre hace una fiesta…¡¡con ternero cebado y todo!!


Eres niño como yo... porque has llorado al caerte y tus manos han sangrado, porque has buscado la mirada de mamá para poder levantarte y continuar adelante... para seguir respirando un poco más...


Por eso te quiero tanto. ¡Tanto! Porque tú me has amado primero. Porque sin ti, de verdad que mi vida está como apagada. Porque no dejas que pierda un solo pelo de la cabeza sin que tú lo sepas. Porque saber que estás conmigo me empuja a salir una y otra vez a la intemperie, sobre todo de mí misma, porque me ayudas a cargar conmigo, porque haces que quiera ser mejor persona…


Y te doy mi corazón. Porqué sólo tú mantienes el ritmo de su latido. Porque también el tuyo se acelera cuando lo hace el mío.


Tuyo es, tuyo es y mío no.


A mis años, creo que aún puedo rezar cada noche con esta oración.


Buenas noches.

Tomado "prestado" de Ale Rodríguez

jueves, 5 de agosto de 2010