martes, 25 de agosto de 2009

"Es Jesús, el hijo de José de Nazareth" (Jn 1,45)

Tu hijo, José esposo de María.

Ese pequeñin, Hijo del Padre Eterno, confiado a tu cuidado junto con su Madre.

El que dio sus primeros pasitos asido de tus dedos índices, ásperos por tu trabajo.

El que te acompañó en tu taller, mientras aprendía el oficio orando en silencio a su Abbá.

En la celebración del Pésaj, a Él le relatabas la historia del pueblo de Israel, en la mesa que María había preparado con esmero y de acuerdo a la tradición.

Por eso hoy te pido, bendito José, toma este tosco tronco de cedro que soy, ponme sobre tu banco de carpintero y cepíllame para quitar las rugosidades de la cáscara, pasa la lija para quitar astillas, usa la garlopa, la gubia y martilla el corazón dándole la forma adecuada a las necesidades de Jesús, y luego preséntame a Él para que use esta herramienta.

Él la hará perfecta, porque aprendió de tí el oficio.



José de Nazareth, carpintero, esposo de María, padre de Jesús.

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