miércoles, 9 de septiembre de 2009

Interiorización del salmo 120

Levanto mis ojos al monte
¡está tan alta la cima!
avanzo destrozando mis rodillas,
resbalando hacia abajo,
y me pregunto:
¿de dónde me vendrá el auxilio
si no es de Ti, mi Señor?
Tú, mi Señor, que no duermes.
Tú, mi guardián fidelísimo,
siempre vas a mi derecha
para que nada me dañe.
Siempre me cobijo a tu sombra,
de noche como de día,
porque nunca me abandonas.
Como a una niña me cuidas.
Anawin de Jesús

domingo, 6 de septiembre de 2009

Durante los días 25 al 27 de septiembre del 2009,  se celebrará en Fuenlabrada (Madrid) el primer Encuentro del Grupo Madre Concepción con el lema 'Inmensamente feliz'. Este Encuentro estará en conexión directa con otros países del mundo, los cuales participarán activamente.

Próximamente informaré días y horarios de la trasmisión de este evento por Internet. ¡No faltes!

Todos los amigos de la Causa de la M. Concepción quedan invitados desde cualquier País, Parroquia, grupo o carisma.

más información ver http://www.madreconcepción.com/

viernes, 4 de septiembre de 2009

Entonces les dijo:





"Síganme y yo los haré pescadores de hombres", inmediatamente ellos dejaron las redes y los siguieron. (Mt. 4, 19-20)





Señor: ¿cómo habrá sido tu mirada? ¿cómo el tinte de tu voz?
¿Cuántas promesas de futuros dulzores en el sonido de tus palabras?
¿Cuántos maravillosos cielos dibujados en tus pupilas, aprisionados por tus divinas pestañas?
¿Qué impensable Reino, hecho de oros finísimos y de madreperlas nunca imaginadas, se entreveían en tu sonrisa?
Y a esos hombres rudos, acostumbrados al viento y al mar, se les llenó de música la vida, una música que provenía de los cielos directo a sus almas. Y se fueron contigo como se van los niños detrás de sus ensueños.
Señor ¿qué fuerza tiene tu "Sígueme" que hace que el corazón se estremezca y saliendo de sí mismo, corra sediento al oasis de tu amor?
Cuando pasaste, Amado, junto a mi barquita que iba a la deriva, escuché "Sígueme" y entonces encontré el rumbo y enfilé hacia el seguro puerto de tu Sagrado Corazón.
Aunque tarde mucho en llegar, porque llevo mucho lastre que trato, a veces infructuosamente, de arrojar como a las redes Pedro, sé que he de llegar porque Tú eres mi timonel, mi brújula.
Tú mis estrellas que me guían, Tú el faro de mi noche oscura.
Y entonces, cuando llegue...¡ah, cuando llegue!...sabré de tus dulzores, de los cielos en tus pupilas, de tu Reino de oro y perlas, porque por fin descansaré en tus riberas.


Anawin de Jesús

lunes, 31 de agosto de 2009



Gracias de Dios
Las mismas gracias que Dios hace al alma
que no está cimentada en el santo
recogimiento
son como estelas fugaces trazadas
en el agua
o señales inestables impresas
en la arena.
Lallemant

martes, 25 de agosto de 2009

"Es Jesús, el hijo de José de Nazareth" (Jn 1,45)

Tu hijo, José esposo de María.

Ese pequeñin, Hijo del Padre Eterno, confiado a tu cuidado junto con su Madre.

El que dio sus primeros pasitos asido de tus dedos índices, ásperos por tu trabajo.

El que te acompañó en tu taller, mientras aprendía el oficio orando en silencio a su Abbá.

En la celebración del Pésaj, a Él le relatabas la historia del pueblo de Israel, en la mesa que María había preparado con esmero y de acuerdo a la tradición.

Por eso hoy te pido, bendito José, toma este tosco tronco de cedro que soy, ponme sobre tu banco de carpintero y cepíllame para quitar las rugosidades de la cáscara, pasa la lija para quitar astillas, usa la garlopa, la gubia y martilla el corazón dándole la forma adecuada a las necesidades de Jesús, y luego preséntame a Él para que use esta herramienta.

Él la hará perfecta, porque aprendió de tí el oficio.



José de Nazareth, carpintero, esposo de María, padre de Jesús.

sábado, 22 de agosto de 2009

Dice la sabiduría:


"Encuentra a Dios quien no exige pruebas y Él se revela a los que no desconfían. Se muestra a los que piensan rectamente y le buscan con corazón entero". Lo demás es soberbia, y sabido es que Dios confunde al prepotente.
Si buscas al Señor humildemente lo hallarás en el silencio de tu noche.

José Luis Gago